viernes, 9 de septiembre de 2016

Prostitución

Miles de mujeres en la calle cada noche. Tratadas como meros objetos. Algunas probablemente no sean ni del país. Otras a saber lo que están pasando en casa para tener que recurrir a eso. Cuerpos finos y con curvas, mujeres maduras vestidas con medias de rejilla y escotes, nalgas al aire...  Un coche se para y quizá esa niña pierda su pureza por unos cuantos billetes para poder darle de comer a su madre enferma, o la mujer de la esquina que ni siquiera habla tu idioma, a la que seguramente secuestraron una noche de fiesta y nunca volverá a su hogar, obligada a ver a un hombre diferente a cada hora para poder comer. Nunca es su elección. Pasas por su lado y piensas "serán frescas, mira que acabar en esto". Jamás. No las menosprecies. Tú puedes acabar en su lugar.